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Elección múltiple: El hilo y las huellas



Una tarde lluviosa entre el aeropuerto Internacional Subarnavhumi y el hotel en el centro (o lo que fuese) en la ciudad de Bangkok puede resultar una experiencia tan aterradora como deliciosa, si nos regimos por las experiencias que puede querer invitarnos a conocer el libro de Carlo Ginzburg. Es que a pesar de los escasos 40 km que involucran esa ruta, el tiempo es de casi dos horas. Así, un viaje en taxi para recorrer una pequeña distancia demanda casi el mismo tiempo que desde la ciudad de Kuala Lumpur, a unos 1500 km de allí.

Atravesar un cuerpo a besos después de una semana de no verse puede significar, en intensidad, más minutos que los días anteriores. Si a esto se le suman caricias, miradas, pormenores increíbles entre quitar una prenda y contener la respiración un segundo eterno al descubrir todo el esplendor que aguardaba en lotes poco visitados con anterioridad, son experiencias casi místicas.

El hilo y las huellas, en suma, nos invita a reflexionar sobre todas esas experiencias, cotidianas o extraordinarias, que no parecen tener relación entre sí. Pero si nos ponemos serios, la relación ente verdadero, falso y ficcional está muy cerca. En efecto, una mañana cualquiera nos levantamos, vamos a nuestra primera clase de Semiología del encéfalorraquídeo y nos encontramos con una pequeña evaluación  de nivel, según indica el JTP, con un test del tipo de opción múltiple. Resulta que las primeras dos preguntas son las siguientes:

1. Seleccione la fecha y el turno que prefiere para cursar la materia
a. Lunes – Turno de la mañana
b. Lunes – Turno de la tarde
c. Miércoles – Turno de la mañana


2. En el mesencéfalo se ubican:
a. Colículos superiores e inferiores
b. El cuarto ventrículo
c. Deriva de la vesícula terciaria
d. Las pirámides bulbares


Y entonces nos detenemos. ¿Qué tiene que ver, nos preguntamos, la pregunta 1 con la pregunta 2? En la pregunta 1, ¿hay opciones verdaderas o falsas? ¿No era que todo examen de elección múltiple era verdadero o falso?

Bienn podría argumentar Carlo Ginzburg que la relación entre verdadero y falso es la ficción. Ciertamente, muchas obras de ficción (no importa si literarias, pictóricas o cinematográficas) suelen sernos de enorme utilidad para entender lo que ocurre todos los días.

Gurnica - Pablo Picasso

Podemos decir que la obra del pintor español nos pone en presencia de todos los planos a la vez, nos hace vívidos los sentimientos y las experiencias que sobrevienen al bombardeo. Y sin embargo, Picasso no estuvo ahí, como tampoco estuvimos muchos de nosotros en ningún bombardeo. Pero hay un significado que circula, que se ha hecho carne en los habitantes de un tiempo y de una cultura, y entonces compartimos creencias, que a veces una obra de ficción, una pintura en este caso, nos lleva a imaginar lo que esa obra significa, y a tener por vivencias propias las narraciones de dichas experiencias ajenas.

Algo así como todo lo antedicho: no he leído más que la tapa del libro cuya reseña imaginaria hago aquí. Lo que me obliga, a partir de este minuto, a tener que leerlo para determinar si estuve o no acertado en mis suposiciones.

O buscar algún lector compasivo que lo haya leído y me diga si V o F.

Fernando Berton
Junio, 2017

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