Ir al contenido principal

Inteligencia Artificial

¡Hola! Soy el robot, ¿cómo estás? ¿Cómo puedo ayudarte esta mañana? Tengo un sinnúmero de funciones entre las que se pueden contar ayuda financiera, cumplimiento de deseos, apertura de cuentas falsas en redes sociales, hacerte famoso de la noche a la mañana, hacerte saltear obligaciones y lograr solamente los momentos placenteros, conseguir que ganes amigos y que pierdas enemigos.

Puedo hacer, si nada de eso te interesa, que ganes prestigio como deportista, que seas un gran basquetbolista, que tu planilla sea la mejor cada noche aunque juegues solamente diez minutos.

Consigo con facilidad que tengas a tu disposición un vasto catálogo de frases inteligentes y oportunas para decir en las fantásticas reuniones y fiestas a las que serás invitado con frecuencia. Puedo lograr que no repitas anécdotas ni digas todo el tiempo ¿ya les conté cuando estuve enterrado dos días en una gruta en Finisterre?

Puedo llenarte de premios en diferentes festivales de música, cine, teatro, pintura, literatura y cualesquiera otras artes que pudieras tener como interés. Ser el centro del universo de la escultura vanguardista de principios del siglo xx o un conspicuo compositor de música dodecafónica.

Quizás sea todo un detalle que consigas pintar de azul las noches de invierno que van de Estanbul a Algeciras o al revés, y que encuentres a tu primer amor detrás de esas cañas.

Tampoco se me escapa que quieras ser un reconocido novelista, siempre con la palabra justa, con el sustantivo que sustantiva y el verbo que verba. Que tus personajes sean ejemplos para la sociedad medieval tanto como para el post punk. Que no haya un posmoderno que deje de reconocer cierto vacío encantador en tus párrafos.

Por último, yo soy tu robot, ese que puedes programar con discos que harás girar sobre una piedra circular o cilíndrica que se levantará del suelo con solo clavarle la mirada, y tendrás la dicha de saber si el disco caerá para estar de tu lado o del de tus adversarios.

Sí, claro. Siempre hay que tener adversarios. ¿De qué sirve la inteligencia si no hay nadie ahí para apreciarla?





mmxvifernandobertonjuly
Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Todo el ganado perdido

Un gran recurso del ensayista -y del contador de cuentos- es decir, para introducir el tema, "cuando venía para acá se me ocurrió que....", o bien, "ya lo dijo antes -y mejor- tal o cual....". Y una tercera, no menos importante, es la ocupatio, -que no es un invasor de patios- que consiste en decir "yo no les voy a contar la historia de....", o bien "yo no soy quien para opinar sobre este tema, pero...." y después uno se despacha con cantidad de cosas sobre lo que no iba a decir o no tenía altura para opinar sobre.

En esta ocasión, intentaré un recurso híbrido. Porque el texto que da título al libro de Idez lo leí esta mañana, pero mentiría si dijera que venía para acá, pues iba a trabajar. Es decir, no venía, iba. Y sería una flagrante contradicción decir "cuando iba para acá".

Entonces, para ser franco, diré que "esta mañana, cuando iba en el colectivo", que se ajusta más a la realidad. Y tomé el colectivo en vez del tren …

Y nada más importa

Tierra Partida nos da la sensación de estar empezada para cuando nos sentamos en nuestras butacas: payasas que nos conducen a los gritos y con simpatía, músicos en lo que más tarde será la escena, narradores que nos dan la bienvenida. Narradores que, en breve, nos dirán de qué va la cosa: hacer una obra de teatro como si fuera un país.

Para ello, en una mezcla de circo, sainete y grotesco, diecinueve actores y de cuatro a seis músicos, nos harán un recorrido más que interesante entre los finales de la Revolución de Mayo de 1810 y la firma de la Constitución de 1853.


En la ficción que nos propone Tierra Partida, dos historiadores (¿dos Historias?) -Monterroso y García-, nos cuentan cómo un país se libera del colonialismo español, y, lograda la Libertad, lo demás no importa nada. Así, a partir de este subtitulo, van surgiendo consignas de lo más variadas, primero; de lo más contrapuestas después, para terminar en guerras civiles, matanzas, golpes de estado, exterminio (de nativos, mayor…

Justo a tiempo

Intentaba crear atmósferas inversas a partir de la mitad del cuerpo legal. No tuvo mucho éxito en una primera instancia, pero luego pasó a ser un fracaso rotundo. La mitad inferior subió hasta la superficie y dio una vuelta sobre sí misma, para quedar perpendicular al cuadro de las bailarinas que colgaba indiferente a todo.

Después caminó por el borde del ojo de agua hasta llegar a una pendiente en la que tuvo que tomar una decisión. Se fue por un punto tangencial y sufrió mareos, náuseas y todas esas alteraciones que ocurren en las embarcaciones. No había nada más que hacer, y dejó que la noche llegara desde su escondite en lo profundo del día.

Años más tarde, cuando ya no quedaba nada que decir sobre estos acontecimientos, inventó un nuevo punto de aproximación, y dijo a todos los presentes que el pasado ya no volvería a molestar con sus apariciones repentinas porque lo había puesto en cajas esféricas a las que hacía girar continuamente, como si se tratara de una máquina de movimie…